Torremolinos, con casi 7 kilómetros de litoral, se presenta al turista como destino de sol y fiesta. El principal atractivo turístico son sus playas, entre ellas cabe destacar Los Álamos, Playamar, El Bajondillo y La Carihuela. Cuando cae la noche, Torremolinos o Torroles, como se le conoce en la jerga gay malagueña cobra nueva vida. Existe una variada oferta entre la cual se encuentran las fiestas de espuma y los locales para público gay.
La gastronomía en Torremolinos cuenta con el aceite de oliva como el más fiel exponente de la cocina mediterránea. Destacamos el gazpacho, plato por excelencia en los calurosos días de verano. Se trata de una sopa fría a base de tomate, pimiento, pepino, ajo, vinagre y aceite de oliva. Debemos acompañarlo con unos espetos de sardinas, coquinas, boquerones o una buena paella marinera. Tras el copioso almuerzo podrá degustar la siesta española, al despertar déjese embriagar por nuestra repostería, roscos, pestiños, polvorones y alfajores, todos ellos con clara influencia árabe.
Piérdase por Torremolinos, descubrirá su ambiente marinero en los barrios tradicionales de La Carihuela, El Bajondillo y El Calvario. Tras conocer su corazón le invitamos a viajar al centro de la ciudad, su peatonal Calle San Miguel, conocida como “Calle de Europa”. En esta vía que le llevará del centro a la playa descubrirá sus más recónditos secretos, la iglesia de Nuestra Señora del Carmen y la Torre de los Molinos que dan nombre a esta localidad y la gran diversidad cultural existente reflejada en sus restaurantes.