Conil de la Frontera, a los pies del Atlántico, es un pintoresco pueblo andaluz típico de la Costa de la Luz. Pasear por sus estrechas calles nos recuerda la influencia árabe, su cocina sabe a mar y sus playas harán la delicia de sus visitantes, tanto sus impresionantes calas como sus extensas playas de arena blanca y agua cristalina. Aproveche la ocasión para visitar poblaciones cercanas tal como Vejer, Caños de Meca, Chiclana, Jerez, Barbate y Zahara de los Atunes.
La gastronomía en Conil es 100% la comida tradicional gaditana. Delicias del mar acompañadas con los productos de su huerta constituyen los platos más sabrosos del litoral conileño. El ingrediente estrella es el atún de almadraba aunque todos los pescados de la lonja del puerto son frescos y es altamente recomendable degustar su sabor. Una especialidad de este pueblo es ir de tapas, donde podrá picar pescadito frito, unas gambitas y vasitos de gazpacho acompañados de una cerveza bien fría.
La visita a Conil debe comenzar en su centro histórico, debemos conocer sus lugares emblemáticos como el Arco de la Villa, la Iglesia Mayor y la Torre de Guzmán. Tras quedar embelesados con siglos de historia y la cordialidad de sus habitantes recorreremos sus playas. Sus 14 kilómetros de costa nos llevaran desde sus imponentes calas acantiladas a sus extensas playas. El aspecto virgen y natural de su costa atrae a miles de turistas cada año, muchos de ellos disfrutan del relax o realizan deportes acuáticos como el surf en Cabo Roche.