Sevilla en el corazón de Andalucía, y a orillas del Gualdalquivir, se descubre al viajero como una ciudad majestuosa, de contrastes y de rincones. Pasear por el centro histórico de Sevilla es una experiencia de luz, calor, olor a azahar y a pescadito. Monumental donde las haya, a cada esquina encontrarás una sorpresa. Alegre y tradicional, así es Sevilla, si tienes ocasión sumérgete de lleno en La Feria de Abril y no te pierdas la Semana Santa Sevillana, vivirás dos de las tradiciones más arraigadas en Sevilla y disfrutarás de la amabilidad y hospitalidad de sus habitantes.
La gastronomía en Sevilla está basada 100% en la dieta mediterránea. Es sencilla, sabrosa y muy variada. En verano, con el calor, agradecerás degustar un gazpacho fresquito, y un platito de jamón acompañado de un fino o de una manzanilla. El pescadito frito, es también obligado. En épocas más invernales se impone un cocido andaluz o una tosta de “pringá”. Unas aceitunas gordales y unas tapas, serán siempre un buen aperitivo, y de postre no dejes de probar los dulces típicos sevillanos, como el tocinillo de cielo, los pestiños o la torta de aceite.
En tu visita a Sevilla, comienza con un Paseo por el Barrio de Santa Cruz, la Plaza del Salvador y el casco histórico. Descubre los 3 monumentos sevillanos Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: La Catedral, con la Giralda y el Alcázar. También La Torre del Oro y el Archivo de Indias. La Plaza de Toros de la Maestranza, el Parque de María Luisa, La Plaza de España y ¿por qué no? visita también Isla Mágica.