Peñíscola, bañada por el Mediterráneo y situada en la parte norte de la Comunidad Valenciana, región del arroz y la naranja, es la Ciudad en el Mar, así llamada por su enclave perfecto, rodeada de naturaleza y una herencia de numerosas civilizaciones. Es alegre y activa por sus festivales, jornadas y fiestas tradicionales, y privilegiada por las extensas playas y hermosas calas rodeadas de acantilados. Sumérgete en este encanto de ciudad y conócela en profundidad para así disfrutar de sus maravillosos paisajes, sus costumbres y sus gentiles ciudadanos.
Peñíscola va ligada a dieta mediterránea, a pesca, a sabor a marisco. De sobra es conocida la fama de sus arroces cocinados a base de productos del mar o de la tierra. Con denominación de origen tienes que probar los caragols punxents (cañadillas) y te encantará saborear la exquisitez de los pastissets de carabassa (pulpa de calabaza con miel y requesón) o los flaons de Peñíscola (pastel de requesón y almendra). Con la amplia y rica oferta gastronómica que ofrece la ciudad sentirás pleno gozo en tus vacaciones en esta especial bella ciudad mediterránea.
El casco antiguo junto con la que fuera morada del Papa Benedicto XIII se alzan sobre un peñón de 64 metros de altura. Nos referimos al Castillo del Papa Luna, de 1307. Los Templarios lo levantaron sobre restos de una antigua alcazaba árabe, llegando a convertirse en fortaleza, rodeada de murallas. Bajo el mandato de Benedicto XIII tuvieron lugar varias reformas que acabaron transformándolo en palacio papal. En 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico. La zona turística y comercial de Peñíscola está ubicada fuera del casco antiguo, en nuevas calles y avenidas repletas de tiendas, restaurantes y lugares de ocio y diversión.