Amsterdam, capital de los Países Bajos, llamada así por ser el dique del Río Ámstel, es una de las ciudades con más encanto de la vieja Europa. Visite la casa de Anne Frank, recorra en bici sus calles y atraviese sus puentes para no perder detalle de esta ciudad abierta y tolerante. Pasee en barco para conocer algunos de sus canales: Herengrach (Canal del Señor), Keizersgrach (Canal del Emperador), Prinsengrach (Canal de Príncipe) y Singel, uno de los canales más céntricos donde contemplará hoteles, casas y comercios con acceso directo al canal.
La gastronomía holandesa nos ofrece productos marinos provenientes del mar del Norte, ostras de la provincia de Zeeland, quesos Gouda y Edam, los populares "pannekoeken", crepes rellenos de cualquier tipo de alimento, exquisitos "saucijzenbroodje", unos ricos pasteles rellenos de carne y los dos platos típicos de Holanda: mejillones al vino blanco acompañados de patatas fritas y el arenque marinado. La cerveza es la bebida nacional, perfecta para saborear los platos holandeses. Respecto a los dulces, hay que tener en cuenta que se trata de un país goloso, deguste los “waffles”, gofres con nata, los “oli bolen”, postre parecido a un buñuelo relleno de pasas o sín nada y espolvoreado de azúcar glas.
La visita a Amsterdam comienza en la Centraal Station, se abre al turista el paseo Damrak que nos lleva hasta la Plaza Dam donde encontraremos el Palacio Real, la Iglesia Nueva y el Museo de Cera Madame Tussauds. En los alrededores del palacio encontrará múltiples tiendas y coffeeshops. Visita obligada es el Mercado de las Flores, continuando con lo más relevante le aconsejamos disfrutar de la Casa de Rembrand, el Barrio Rojo, el Museo del Holocausto Judío y el Museo de Van Gogh. Miles de atracciones se abren en abanico para que pueda disfrutar de unas vacaciones inolvidables.