La propia palabra Ibiza invita a pensar en sol, fiestas y playas. Y todo ello es cierto, pero no hay que olvidar que la maravillosa isla lleva implícito mucho más. Fue, junto a Formentera, declarada por la UNESCO en 1999 Patrimonio de la Humanidad. Hasta que llegó la conquista catalana, desde fenicios a árabes dejaron en la isla su legado: iglesias, torres, explotaciones salinas y la gran muralla. Podrás disfrutar de aguas cristalinas, conocer la cultura de su pueblo, degustar el auténtico sabor del mar y practicar actividades náuticas durante todo el año.
El conocido guisat de peix, el peix sec, el sofrit pagés (elaborado con pollo y cordero) y la tonyina a l´eivissenca (atún a la ibicenca) son, entre otras, especialidades gastronómicas de Ibiza. Todos estos platos nos demuestran la larga tradición marinera de la isla además de ser una verdadera exquisitez para el paladar. Para endulzarte no te pierdas las orelletes, dulce que significa “contorno de oreja”, por su similitud.
En el recinto amurallado de Dalt Vila se celebra la Feria Anual Medieval, un acontecimiento lúdico y cultural que cada año dura tres días y congrega a más de 10.000 visitantes. No te pierdas este gran espectáculo si tienes oportunidad, así como las visitas a Sant Antoni de Portmany, Santa Eulalia, Sant Josep, Sant Joan, Figueretas, Playa D´en Bossa… Y si deseas conocer la noche de la isla no dejes de visitar las famosas e innovadoras discotecas donde acuden los mejores DJs del planeta.