Puede que en vuestras mentes tengáis alguna imagen de Palma de Mallorca, tipo postal, en la que se ven yates en el puerto, palmeras y la Catedral al fondo. Eso es parte de lo que podrás ver en la isla balear pero, por supuesto, hay mucho más. Se trata de un referente cultural con interesantes museos y actividades y una oferta de sol y playa con un clima agradable durante todo el año, playas únicas y calas de ensueño. Cientos de miles de turistas cada año visitan esta capital que esconde tesoros inimaginables que debes descubrir.
En cuanto a gastronomía, el típico plato mallorquín por excelencia es el frit mallorquí (frito mallorquín) famosa fritura de hígado con patatas y pimientos. Que no se te escape el tumbet con esclatasang, las berenjenas rellenas, el arròs brut (arroz caldoso), el pa amb oli. O embutidos como la sobrasada, el butifarrón, camaiot y blanquet. Las empanadas también suelen ser platos esenciales, sobre todo en Semana Santa. Y el dulce estrella de la isla es la mundialmente conocida ensaimada, rellena de crema, cabello de ángel, chocolate o sobrasada.
Destacamos la joya de la isla, la preciosa Catedral gótica (La Seu). Próximo a ella podrás visitar el Palacio Real de la Almudaina, y en los alrededores callejuelas con encanto, el casco antiguo de la ciudad. Después podrás conocer su Ayuntamiento, Jardins de S´hort del Rei, y el Museo de Arte Contemporáneo Es Baluard, o el del célebre artista Joan Miró, llamado Fundación Pilar i Joan Miró. El Castillo de Bellver se alza sobre el nivel del mar unos 112 metros y está situado a las afueras de la ciudad.