Hotel maravilloso, muy bonita habitación en blanco y negro, personal muy cariñoso y profesional, muy céntrico, limpio, las camas y almohadas más cómodas imposible, la lencería muy blanca y con un olor muy agradable, las vistas muy bonitas a la iglesia. Nos hemos sentido como en casa. Tiene minibar. El muchacho de la recepción nos ayudo mucho con el parking y nos dio un mapa para visitar y comer en los sitios más emblemáticos. Gracias a Cristina por ser tan amable, sacarnos una sonrisa y tener un gran detalle con nosotros con las botellas de agua. Mil gracias por todo, hemos sido muy felices, volveremos pronto a Oviedo y nos alojaremos con vosotros. Gracias gracias gracias.
Estancia en el hotel: Agosto 2025