Ávila es la ciudad de la muralla. Sin embargo, esa muralla es solo un ejemplo de lo mucho que podrás descubrir en esta preciosa localidad castellana. Declarada Patrimonio de la Humanidad por su bien conservado casco histórico, cuenta con un legado artístico muy importante donde arquitectura, paisajes, cultura e historia se combinan formando una de las ciudades más bellas de España. También es la más elevada sobre el nivel del mar (a más de 1.000 de altura), lo que hace que su clima sea fresco incluso en verano.
Ávila cuenta con una rica gastronomía con influencia islámica y cristiana, rica en carnes y destacada por un típico postre de gran tradición. El famoso chuletón de Ávila, poco hecho a la parrilla, es sin duda el manjar más característico que podrás probar en cualquiera de sus restaurantes. El cochifrito, las mollejas de ternera, las judías del Barco o las patatas revolconas son otros de los platos típicos que podrás degustar. Las yemas son el dulce más aclamado y popular hecho con la yema de huevo, como su propio nombre indica, y que podrás adquirir en cualquier pastelería. Sin embargo, cuentan con una gran fama las Yemas de Santa Teresa, elaboradas únicamente en la pastelería “La Flor de Castilla”.
El valioso patrimonio de Ávila comienza en sus más de 2 kilómetros de murallas medievales. Están magníficamente conservadas y restauradas. Datan del siglo XI, románicas en su totalidad, pero con algún vestigio gótico y renacentista. El recinto amurallado lo completan torres, puertas y portillos. La muralla resulta imponente de día pero resulta espectacular por la noche por su iluminación. Adosada a ella hallarás la Catedral del Salvador de Ávila, de estilo protogótico. La bella Iglesia de San Vicente también merece una visita así como los siguientes lugares de interés: el Real Monasterio de Santo Tomás, la Iglesia de San Pedro, el Palacio de Don Diego del Águila o la Ermita de San Segundo.